El UNO genera el DOS
El dos genera el TRES
El tres genera TODAS LAS COSAS
Tao Te Ching, cap. 42
El UNO genera el DOS
El dos genera el TRES
El tres genera TODAS LAS COSAS
Tao Te Ching, cap. 42
El arte del teatro Noh respondía a normas propias que las familias de actores transmitían de padres a hijos como un saber secreto. Sigue leyendo
El Zen hizo del teatro Noh el paradigma de la austeridad, el antiteatro. El vacío se hace presente en los silencios, en el estatismo de algunos momentos, en la casi ausencia de elementos decorativos. Sigue leyendo
No todos los shogunes protegieron y patrocinaron el teatro Noh como Ashikaga Yoshimitsu (1358-1408), pero en lo que sí coincidieron fue en su decidida voluntad de preservarlo virgen y a salvo de los cambios de su propia y natural evolución. Gracias a ello podemos hoy disfrutar de un espectáculo tal como era prácticamente en sus orígenes. Sigue leyendo
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Es producto de un tiempo político y social. El Teatro Noh surge en el siglo XIV, periodo feudal Muromachi, en pleno esplendor del Bushido –camino del guerrero-, pero superadas ya las disciplinas ‘espartanas’ del periodo Kamakura y en un momento en el que alcanza altas cotas de poder político, no sólo militar, y ambiciona promocionar las artes y la cultura como vía de expansión interior del hombre. Sigue leyendo
Amateratsu1, diosa de la luz, se encerró en la caverna enfadada y herida por las tropelías de su hermano Susanoo2 condenando así al mundo a un eclipse perpetuo en donde quedaba abolida la cadencia cíclica del día y la noche3. Noche trágica.
– Con la participación de la Colección Pájaro Profeta* – Sigue leyendo
Aprendizaje, Enseñanza, Estudio, Ciencia…, con algunos de estos términos y otros más se ha traducido el título del primero de los cuatro libros clásicos (shu) de Confucio1 (551-479 a.C.). Es el más breve pero se le considera la llave para entender el resto de su producción. Sigue leyendo
(english)
La ceremonia del té es como el reverso amable del bushido y de las artes marciales. El incisivo filo de la espada y la puntiaguda y certera flecha dan paso, por eliminación de lo superfluo, a una relajada simplicidad. Sigue leyendo