El telón de los Qing

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de la exposición “China en Fraga (Huesca)”

El conjunto de grabados xilográficos de la dinastía Qing han tirado de mi curiosidad, post after post, más allá de lo que me suponía y mucho menos de lo que tal vez merecen. El viejo y deteriorado papel que los soporta, velo tupido de insinuada transparencia, agita el deseo, el ansia por desvelar. Sigue leyendo

Xuantong, el último emperador

Xuantong (Puyi)

Xuantong (Puyi)

Xuantong 溥儀 es el nombre de su reinado aunque se le conoce más por Puyi (1906-1967), su nombre de pila; algo inconcebible para un emperador celeste, pero no para él a quien la historia reservaba acabar siendo un hombre ‘normal’. Sigue leyendo

1894, la Guerra Sino-japonesa

La Guerra Sino-Japonesa. Ukiyo-e (tríptico)

La Guerra Sino-Japonesa. Ukiyo-e (tríptico)

Con la reforma Meiji, Japón abre en 1868 una nueva época profundamente transformadora en la que absorbe con gran provecho la modernidad que los Estados Unidos de América le impone y que el recientemente entronizado emperador Meiji acoge y distribuye con gran celeridad y radicalismo sobre todos los sectores de la sociedad. Sigue leyendo

Guang Xu

“Hilo de luz”, “luminosa descendencia”, algo así significa el nombre con que Ci Xi quiso que reinara su sobrino, tal vez intentando validar una decisión sucesoria cuando menos discutible.

Guangxu

Guangxu

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Dao Guang y Xian Feng

Fueron octavo y noveno emperadores, respectivamente, de la Dinastía Qing, sexto y séptimo de los que gobernaron en China; suegro y marido, respectivamente, de Ci Xi y Ci An, emperatrices regentes que gobernaron durante la minoría de edad de Tong Zhi, hijo de Xian Feng y Ci Xi.

Dao Guang 咸豐 (1782 – 1850) reinó entre 1820 y 1850, su hijo Xian Feng 咸豐 (1831-1861), lo hizo entre 1850 y 1861. Ambos heredaron un imperio en creciente decadencia generada por un sistema de gobierno fatigado, orientado al favoritismo y al lujo e insensible a los problemas de un pueblo en imparable crecimiento demográfico y en el que los brotes de rebeldía e insurgencia terminaron por ser un factor más de desgaste moral y económico. Sigue leyendo